Plan Maestro de Seguridad Hídrica de la cuenca del Río Jáchal. Oscar Dölling: “Es un avance para la sociedad el tomar con responsabilidad todo lo que tiene que ver con el control ambiental de las cuencas”

Plan Maestro de Seguridad Hídrica de la cuenca del Río Jáchal. Oscar Dölling: “Es un avance para la sociedad el tomar con responsabilidad todo lo que tiene que ver con el control ambiental de las cuencas”

La Comisión de Justicia y Paz del Arzobispado, con la conducción del ingeniero Oscar Dölling armó un equipo multidisciplinario que luego de seis meses presentó el “Plan Maestro de Seguridad Hídrica de la cuenca del Río Jáchal”.

Se trata de un Sistema de Alerta Temprana con una meta clarísima: en lugar de esperar a que aparezca un problema para salir a buscarlo, medir en forma permanente y tiempo real qué está pasando con el agua. De esa forma, se puede detectar una anomalía prácticamente en el momento en que ocurre.

El proyecto fue desarrollado por especialistas de la Universidad Católica de Cuyo, la Universidad Nacional de San Juan y distintas áreas del Gobierno provincial, como la Secretaria de Recursos Hídricos y la Secretaría de Control Ambiental.  

En dialogo con Diario Jáchal La Región y Radio Vox, el ingeniero Oscar Dölling dijo:

“Hay que cambiar el paradigma de ir a medir cuando alguien detectó que pasó algo”.  

“La idea es pasar de la “autopsia” a la prevención”.

“Estoy convencido que esto va a pasar, porque siempre hubo muy buena predisposición del gobierno provincial”

“Es un avance para la sociedad el tomar con responsabilidad todo lo que tiene que ver con el control ambiental de las cuencas”

 

 

 

Sistema de Alerta Temprana: Mide cada 5 minutos

El proyecto contempla instalar una red de estaciones a lo largo de la cuenca del río Jáchal, ubicadas tanto aguas arriba como aguas abajo de los emprendimientos mineros. El objetivo es que el sistema pueda determinar no sólo si existe una alteración en el agua, sino también ayudar a establecer dónde apareció y si puede estar vinculada con una actividad industrial o con otra causa.

La propuesta contempla unas 20 estaciones. De ellas, alrededor de 14 serían estaciones equipadas con dos sensores. Si uno se rompe, el otro realiza la medición. Los dispositivos medirán parámetros del agua en forma continua, entre ellos, si hay cianuro, metales pesados, sales, pH y el denominado potencial de óxido-reducción, conocido como Redox.

Es que cuando hay un derrame de cianuro, la forma de neutralizarlo es agregando cloro, conocido popularmente la conocida popularmente lavandina. Pero la cantidad utilizada también requiere control: Si es poco, el cianuro no se neutraliza. Si es mucho, afecta la vida acuática. El sistema de Alerta Temprano permite establecer una especie de “ventana de seguridad” y genera una alerta si los valores salen de los rangos establecidos.

La información sería enviada aproximadamente cada cinco minutos, de forma tal que en unos 15 minutos la situación pueda ser detectada por el centro de monitoreo.

 

Peces que también funcionan como sensores

El proyecto suma otro componente llamativo: seis estaciones biométricas que utilizarán peces para detectar alteraciones en el agua. El sistema, que toma como referencia experiencias utilizadas en Alemania, hará circular agua del río por peceras especialmente monitoreadas.

Las cámaras registrarán permanentemente el comportamiento de los peces. Si cambian la forma de nadar, pierden el equilibrio o modifican la apertura de las branquias, algo no anda bien.

Esas imágenes serán analizadas mediante un sistema de inteligencia artificial entrenado para reconocer patrones anormales. Para la puesta a punto de este componente, el proyecto prevé la participación de especialistas alemanes que colaborarán en la calibración de las estaciones.

 

Dos salas de control y datos abiertos al público

Toda esa información no quedaría solamente en manos de los especialistas. El proyecto contempla dos centros de monitoreo: uno en el Gobierno provincial y otro en la Universidad. La autoridad estatal sería la encargada de recibir las alertas y activar el protocolo correspondiente ante una anomalía.

Según explicó Dölling, una alerta podría ser comunicada a Policía Minera, al municipio correspondiente y a la propia empresa involucrada, con el objetivo de actuar rápidamente frente al problema.

Pero los creadores quieren que los datos sean públicos: que cualquier persona pueda acceder desde su celular a la información generada por el sistema, incluso a los datos en bruto. “No va a haber nada oculto. La idea es la transparencia del sistema”, sostuvo Dölling.

 

Pensado para la minería y mucho más

Aunque el desarrollo nació pensando en el río Jáchal y en una cuenca donde ya existe actividad minera y se proyecta un crecimiento importante de la minería, sus impulsores sostienen que el sistema podría utilizarse en otras cuencas.

Los módulos serían autónomos, con equipamiento instalado en estructuras similares a contenedores, bombas para tomar agua del río y alimentación mediante energía solar.

Eso permitiría trasladar el modelo a otros ríos y arroyos, no sólo de San Juan sino también de otras provincias y para controlar distintas actividades industriales. Dölling puso como ejemplo que el mismo esquema podría servir para detectar descargas provenientes de industrias, o también utilizarse en la cuenca del río San Juan y en zonas donde se concentra una gran cantidad de industrias.

 

Cuánto cuesta y quién podría financiarlo

El proyecto tiene un costo estimado de entre 11 y 12 millones de dólares. Esa cifra incluye la compra del instrumental, la instalación, el desarrollo de los sistemas expertos que procesarán las alertas y la operación y mantenimiento durante cinco años. También podría ejecutarse por etapas. 

La propuesta ya fue presentada al Gobierno provincial. Según explicó Dölling, el secretario de Recursos Hídricos, David Devia, inició un expediente y el proyecto fue presentado para su evaluación ante el fideicomiso minero de la provincia.

El presupuesto consolidado contempla tanto la inversión inicial en bienes de capital (CAPEX) como los costos operativos (OPEX) por 5 años, gestionados a través del Fideicomiso. La cifra de U$S 11 M abarca el programa global plurianual de implantación y operación integral.

El proyecto elaborado por unos 10 especialistas -entre ellos biólogos, químicos, electrónicos e ingenieros civiles- también busca alcanzar la certificación bajo la norma ISO 17025, un estándar internacional relacionado con la competencia de los laboratorios de ensayo y calibración.

Para eso será necesario incorporar equipamiento de alta precisión que se instalaría en el laboratorio de la Católica. Y la Comisión de Justicia y Paz del Arzobispado, que fue el ámbito desde el cual surgió la inquietud inicial de la comunidad jachallera, funcionaría como veedora del proyecto.

El proyecto fue presentado públicamente por primera vez durante la Semana Social 2026, organizada por la Comisión de Justicia y Paz del Arzobispado y la Universidad Católica de Cuyo, aunque previamente había sido analizado en ámbitos internos de las universidades y del Gobierno.

Foto: Gentileza Tiempo de San Juan.