A mis hermanos Jachalleros: Huachi no es un emprendimiento minero. Es la vida de Jáchal
Hay momento en los que una sociedad tiene que decidir qué está dispuesta a sacrificar en nombre del progreso.
Y cuando ese sacrificio amenaza el agua, ya no estamos frente a una discusión meramente económica, técnica o política.
Estamos frente a una cuestión Esencial. La Vida.
Que pretendan avanzar con un proyecto minero en el ámbito del acuífero y las cuencas de Huachi, obliga a formular una pregunta incomoda:
¿Qué clase de progreso necesita poner en riesgo aquello que hace posible la vida?
Porque la vida humana no puede ser sometida a la lógica de una rentabilidad que ignore las condiciones que la hacen posible.
Sin agua no hay agricultura.
Sin agua no hay comunidades.
Sin agua no hay animales.
Sin agua no hay ecosistemas.
Sin agua no hay futuro.
Entonces la pregunta ética es inevitable:
¿Puede llamarse desarrollo a aquello que compromete las condiciones de posibilidad del desarrollo de las generaciones presentes y futuras?
Somos custodios, no dueños.
Eso es precisamente lo que nos recuerda el pensamiento del Laudato Sí: la tierra no es un objeto disponible para satisfacer ilimitadamente nuestros deseos.
Es nuestra casa común.
Cuando destruimos los equilibrios ecológicos terminamos lesionando al ser humano, especialmente a los más vulnerables.
A los funcionarios públicos Provinciales y Municipales quiero recordarles que defender Huachi no es estar en contra del progreso. Cumplan su deber público de custodiar el bien común.
Rechazo todo proyecto que para avanzar necesite destruir aquello que sostiene nuestra posibilidad de existir.
Huachi no se negocia.
El Agua no se hipoteca.
La vida no es un costo de producción.
Y si para defender eso tengo que resultar incómodo, que así sea.
Porque hay silencios que son prudencia.
Pero también hay silencios que son complicidad.
Y frente al riesgo de perder el agua, callar no es neutralidad.
Es elegir.
Presbítero Gustavo Vaca. Administrador Parroquial del Santuario San José y de la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes.




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