Comunicado Oficial: Parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes

Comunicado Oficial: Parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes

Ante la publicación realizada en el día de la fecha por Diario de Cuyo respecto de un supuesto incendio de gran magnitud en nuestro templo, considero necesario aclarar que dicha información no es correcta.

Desconozco cuáles son las fuentes utilizadas para elaborar esa nota, así como las razones por las que se tergiversan los hechos que relatan.  Sin embargo, afirmaciones de esta naturaleza no contribuyen al tratamiento serio, responsable y respetuoso que una situación tan sensible merece para toda la comunidad. Solicito para tal efecto corregir cuanto antes dicha publicación.  

Asimismo, en relación con la (supuesta) intervención de la Defensoría del Pueblo, fechada el 10 de junio del corriente año, debo manifestar que el Arzobispado de San Juan de Cuyo —y, según entiendo, tampoco el Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte— no ha recibido hasta la fecha ninguna notificación formal u oficial sobre dicho documento ya que lo hubiera comunicado a los interesados directos.

Lamentablemente, esta situación se enmarca en un conjunto de expresiones impulsadas por sectores que desconocen el camino institucional recorrido por la Parroquia y el Arzobispado ante los organismos competentes. Sin conocer verdaderamente la realidad de nuestra comunidad, atribuyen opiniones e intenciones que no representan el sentir de nuestros fieles.

Como sacerdote a cargo de esta comunidad, percibo con preocupación que muchas veces predomina el silencio. La comunidad no siempre se expresa, no pregunta y permanece en el anonimato, ya sea por temor, desinformación o desinterés. Esta realidad no es exclusiva de esta problemática, sino que también se observa frente a otros desafíos sociales que afectan a nuestra región, como el agua, la energía eléctrica, la infraestructura vial y otras cuestiones institucionales, forma parte de su idiosincrasia y eso habla de su ser pacíficos y no reaccionarios ante las reiteradas publicaciones en redes sociales de grupos por la comunidad desconocidos. 

No obstante, deseo destacar que todas las gestiones realizadas por la Parroquia y el Arzobispado han sido oportunamente comunicadas, incluso por el propio Arzobispo en reuniones públicas con una importante participación de fieles. La transparencia ha sido siempre el criterio que ha guiado nuestro accionar.

Asimismo, deseo reafirmar que la Iglesia Católica ha sido, a lo largo de su historia, un fiel custodio del patrimonio religioso, histórico, artístico y cultural. Valoramos profundamente nuestro templo por lo que representa para la fe, la identidad y la memoria de nuestro pueblo. Precisamente por ese motivo hemos impulsado y acompañado todas las acciones necesarias para procurar hasta hoy su preservación.

Sin embargo, también debemos expresar con claridad que ese patrimonio, por más valioso que sea, no constituye un valor absoluto. Por encima de la conservación material de un edificio está siempre la protección de la vida humana y de la integridad física de las personas. Ningún bien patrimonial puede anteponerse al deber moral y legal de evitar riesgos para quienes habitan, transitan, se conducen a la escuela, la plaza o celebran su fe en este lugar.

 Nuestro compromiso es custodiar tanto el patrimonio religioso y cultural como, ante todo, la vida y la seguridad de cada persona. Ese ha sido el criterio que ha guiado todas las decisiones y gestiones realizadas hasta el presente.

Quienes deseen expresar su opinión o realizar un aporte porque comprenden que el estado actual del templo representa un riesgo para todos, serán siempre bienvenidos. Ese es el espíritu que necesitamos: sumar esfuerzos para encontrar una solución.

La realidad es clara: no nos sirve un museo apuntalado. Tampoco sirve continuar dilatando procesos que comenzaron desde la clausura del edificio. Nuestra comunidad necesita volver a celebrar plenamente su fe. La Virgen debe tener su casa.

Sea que la solución definitiva consista en demoler el edificio para construir un nuevo templo o en consolidar y restaurar el actual, cualquiera de esas alternativas requiere decisiones concretas de gestión. Como Iglesia, esas gestiones ya fueron realizadas. Ahora resta la respuesta económica y la voluntad política necesaria para hacer posible la obra.

En este tiempo mantuvimos dos reuniones con los Obispos y con el Ministro Guido Romero, quien se comprometió a coordinar acciones junto con el Ministerio de Infraestructura. Dicho ministerio ya realizó, en reiteradas oportunidades, las inspecciones e informes técnicos correspondientes, advirtiendo el serio riesgo de colapso estructural del edificio. Sin embargo, han transcurrido más de sesenta días y la situación continúa sin avances concretos, dando la sensación de que el proceso vuelve a comenzar una y otra vez.

Cabe recordar que ambos ministerios pertenecen al Poder Ejecutivo Provincial y que la Cámara de Diputados aprobó oportunamente el acuerdo de colaboración firmado entre el Sr. Gobernador y el Arzobispo para llevar adelante esta obra.

Por todo ello, resulta difícil comprender que algunos medios de comunicación publiquen información sin acudir previamente a las fuentes primarias en un tema tan delicado y trascendente para nuestra comunidad. El periodismo cumple una función esencial en una sociedad democrática, pero esa misión exige el compromiso con la verdad, la verificación de la información y el respeto por las personas e instituciones involucradas.

Nuestra comunidad necesita respuestas. Necesita respeto. Necesita gestión, un proyecto definido, financiamiento y la recuperación plena del uso de su templo. Necesita información transparente y el compromiso decidido de los funcionarios locales y provinciales para aportar soluciones concretas.

Confiamos en que prevalecerá el diálogo institucional, la responsabilidad y el compromiso de todos los actores involucrados para alcanzar una solución definitiva que resguarde la vida de las personas, preserve el valor espiritual y cultural de nuestro patrimonio y permita que nuestra comunidad vuelva a reunirse en la casa de la Virgen.

Agradezco sinceramente a quienes acompañan este proceso con responsabilidad, respeto y espíritu de comunión. Continuaremos trabajando con la misma transparencia, serenidad y firmeza, buscando siempre el bien de toda la comunidad

Que Dios bendiga a nuestro pueblo y nos conceda la sabiduría necesaria para encontrar el camino que esta situación exige.

Pbro. Gustavo Vaca

Administrador Parroquial.