Solo para recordar trascendentales acontecimientos de nuestra Historia Regional

Solo para recordar trascendentales acontecimientos de nuestra Historia Regional

Por: Dr. Elio Balderramo (Segunda parte)

En este apartado recordaremos las Derramas (aportes) que realizó la comunidad de nuestro Jáchal la campaña libertadora que llevó adelante el General San Martin.

El comandante Lucio Norberto Mansilla, aquel gran patriota de La vuelta de Obligado, por orden del San Martin, se instala en Jáchal a principios de 1816. Allí comienza el adiestramiento de reclutas en número superior a 300. En algunos documentos se lee: “La tranquilidad de la villa cambió repentinamente por los toques de diana y tambor que sonaron durante meses como parte de los ejercicios que Mansilla indicaba en el manejo de las armas y ejercicios de combate. No faltaron desertores, como es el caso del recluta Lorenzo Guevara, que encabezó una rebelión y fuga de 28 jóvenes que desertaron. Los mismos fueron detenidos y sometidos a la justicia”. Otro tanto ocurrió con un grupo de jóvenes chilenos.

Mansilla organizo Compañías de infantería y de caballería, tanto en el centro de Jáchal como en Rodeo. En este punto aclaramos que Jáchal comprendía el actual territorio más Iglesia.

Con la autorización del gobierno de San Juan, Mansilla formó también una Compañía Cívica integrada por funcionarios públicos y algunos vecinos que adhirieron. La formaban jueces, Administradores de rentas, funcionarios de correos y mineros. Además, organizó un grupo de 22“barreteros” con su correspondientes herramientas e instrucción militar. Debido a esta última disposición es que se paralizan las minas de Hualilan y Gualcamayo por la falta de estos obreros.

Los telares de todo Jáchal trabajaron incansablemente confeccionando ponchos, frazadas, gorros, alforjas, jergones, chalinas y mantas. Las tejedoras confeccionaban guantes y polainas. También diseñó, como lo ordenaba San Martín para cada una de las seis columnas, un Hospital de campaña que normalmente se armaba en la retaguardia de la columna antes de cada combate.

Parte importante de este grupo de soldados se prepararon para partir a la capital de San Juan para quedar al mando del Comandante Juan Cabot y recibir la Bandera DE LOS ANDES que debía llevar esta columna. La misma fue confeccionada por las Patricias sanjuaninas que dirigía la señora De la Rosa de Junco, hermana del Gobernador De La Rosa.

El gobierno provincial envió un grupo de técnicos para ver la posibilidad de cavar y encontrar agua en la larga travesía que separa Jáchal de San Juan, para sustento de humanos y animales. Se cavó en Medanitos y en Palo parado dando negativa esa posibilidad.

Se confeccionaron entonces miles de chifles y bolsas de cuero, y bordelesas que permitían lleva agua. También aparejos y carros que transportaban alimentos para el grupo (Charqui, galletas, cocho, pan, tortas jachalleras, cebolla, ajíes, aceite, sal y harina) además de pastura, forraje para los animales y herraduras.

Otro grupo humano con el que contribuyo Jáchal es el de los esclavos.

En su afán de ampliar el ejército, San Martin envía un bando a todos los pueblos de Cuyo, en febrero de 1816, en el que ordenaba entregar todos los esclavos de entre 14 y 55 años. Mediante decreto público el Cabildo de San Juan ordena se cumpla esta medida en el término no mayor de ocho días, e imponiendo a los amos que no lo hicieren, drásticas medidas como la pérdida de sus esclavos y la multa de trescientos pesos. El día 4 de mayo una junta de vecinos informa sobre el número de esclavos y sus dueños en a la villa de Jáchal: Sr Nicolás Ros uno de 36 años; Francisco Silva: Tres negros bozales (esto quiere decir recién traídos del África); Narcisa Quiroga dos ; Justa Robledo un negro bozal ; El padre cura Gregorio Garfias cinco. Todos ellos eran evaluados con revisación médica para recién integrarlos como soldados.

Estos esclavos pasaron a formar el Regimiento 8 de Pardos de la columna Cabot.

La despedida del contingente se realizó en la plaza de Jáchal con la presencia de gran cantidad de familiares: hijos, esposos, padres que con lágrimas abrazaban a sus seres queridos con la esperanza de volver a verlos algún día. El cura párroco los bendijo y despidió con emotivas palabras. Al son de tambores y vítores, comenzaron su larga marcha despidiéndose del terruño.

Las familias Jachalleras también entregaron al ejército todas sus joyas, objetos de valor y dinero.

Consta también la documentación de una primera entrega de 88 mulas, 20 caballos, 83 monturas, 156 pieles de carnero por parte del vecindario de nuestro pueblo. Varias fraguas y Cuero crudo para confeccionar tamangos. Desde El Plumerillo piden a Jáchal el envió de 50 quintales de plomo para lo cual un grupo de mineros trabajó en Arrequintin varias semanas sin lograr esa cantidad. Se pidió entonces ayuda a las autoridades de La Rioja, la que logró extraer de sus minas la carga solicitada.

Luego de penosa marcha la columna de Jáchal llega a San Juan y se integra al ejército. En nuestro pueblo quedo parte importante de la misma que partiría después directo a Pismanta Llevando un arreo de vacunos, Fanegas de trigo, maíz y cebada. Además de armas de fuego, y armas blancas.

En Pismanta permanecieron cinco días herrando animales y preparando todo el equipaje. En esa localidad ocurrió un hecho inesperado: un grupo de combatientes chilenos, los llamados “Legión Patriótica” al mando del teniente José María Cruz, se sublevó y dispuso marchar por su cuenta y orden. El comandante Cabot ordenó detenerlos y enviarlos presos a San juan. Pero 22 de esos soldados desoyeron las órdenes del teniente Cruz y se integraron al ejército regular.

Con fecha 29 de enero de 1817 la comandancia con asiento en Pismanta , envía una comisión a Jáchal pidiendo más mulas y caballos. La población haciendo otro esfuerzo logra enviar un nuevo refuerzo de animales. Con fecha 31 de enero de ese año, se encuentra un registro en el que consta la entrega total por parte de la Villa de Jáchal de 742 mulas entre mansas y redomonas.

También se pide el urgente envió de 100 uniformes para soldados, lo que se cumplió gracias al intenso trabajo de mujeres jachalleras.

Esta nota es solo un apretado resumen de lo mucho que dio a la Patria nuestro querido pueblo. En nota fechada el 1 de enero de 1818 el pedáneo Pedro Ignacio Amata se dirige al sr gobernador De la Rosa para referirle “la suma pobreza en la que ha quedado Jáchal debido a las contribuciones. Hay días en que no se consigue ni medio real de carne en esta villa”.

Felix Frias visita a San Martin en Francia en 1850, un mes antes de su muerte y cuenta: El general tuvo palabras de elogio para cada uno de los pueblos de cuyo y para el entonces gobernador de San Juan don José Ignacio De la Rosa,” al que es preciso atribuir gran parte del éxito de esta memorable empresa”.

Córdoba, febrero 2026

Bibliografía: La vuelta del guerrero Dr Sasso, que incluye Archivo Histórico y administrativo de San Juan (libros y folios a disposición); Parroquia de San José de Jáchal y Museo Histórico provincial Agustín Gnecco de San Juan. Diario de Cuyo. Universidad nacional de San Juan; Profesor Rocier Bravo de Jachal; Municipalidad de Chimbas; Profesor Edgardo Mendoza; Profesor Augusto Landa.