Por primera vez, la víctima del alto funcionario judicial Mario Parisí contó cómo ocurrieron las cosas el día de la brutal golpiza

Por primera vez, la víctima del alto funcionario judicial Mario Parisí contó cómo ocurrieron las cosas el día de la brutal golpiza

María Fernanda, la mujer víctima de Mario Parisí, habló por primera vez desde que se inició la causa. El acusado es un alto funcionario judicial y, además de él, investigan otro importante funcionario de la Justicia sanjuanina y a un médico de Salud Pública. Estos dos habrían intentado encubrir el hecho de violencia de género.

Fernanda se sentó en Paren las Rotativas y relató cómo fue el día de la golpiza que la dejó sin poder caminar y con el coxis quebrado. Además dio detalles de cuál fue el papel de Juan Pablo Ortega que en ese momento era secretario Relator de la Corte y del médico Jorge Gil, ambos amigos de Parisí. 

QUÉ PASÓ EL DÍA DE LA GOLPIZA

"El 22 de noviembre último nos levantamos tarde, fue feriado. Habíamos estado en un cumpleaños familiar el día anterior, el de su tía que cumplía 80 años, así que fue una fiesta grande. Yo me puse a cocinar algo porque era como el mediodía y él se fue al living a ver su celular. Él es muy celoso, me lo dijo desde el primer día y me pidió el celular porque quería ver mis mensajes. Yo se lo di porque no tengo nada que esconder, se lo alcancé y se puso a ver.

Ahí encontró un mensaje de un amigo mío que me saludaba por mi cumpleaños que había sido el 14 de octubre: 'Hola amiga cómo estás. Feliz cumpleaños', decía el mensaje. Yo le respondí: 'Hola bonito, muchas gracias'. Ahí se puso como loco, me golpeó, me dio un cachetón terrible. Ni siquiera siguió leyendo el mensaje completo donde me decía mi amigo que le alegraba verme bien con mi pareja. El 'hola bonito' lo transformó. Yo no pensé, le pregunté qué te pasó, eran cachetadas, patadas, me tiraba el pelo, me golpeaba contra la pared, contra el sillón y yo empecé a correr por todo el departamento. Fue largo y fue en dos tandas porque en un momento se fue y volvió para continuar.

Él siempre tuvo mal carácter y fue de agarrarme el pelo o darme empujones, yo me iba y me cazaba de los pelos. Cuando me pegaba se burlaba de mí: ¿Qué, vas a llamar al CAVIG?".

Fernanda asegura que pensó en no decir nada porque sentía "mucha vergüenza" pero que producto de la golpiza estuvo días sin poder caminar y que, inclusive, una placa demostró que tenía fractura de coxis por la paliza.

QUÉ PAPEL TUVIERON EL MÉDICO JORGE GIL Y EL JUDICIAL JUAN PABLO ORTEGA

"Al otro día fui a hacer la denuncia al CAVIG. Empecé a preguntar y me revisó un médico. Me acompañó una amiga porque me dijeron que no vaya sola. Cuando mi amiga me empezó a sacar la ropa casi de descompone, se agarraba la cabeza porque no sabía yo no le había contado todo lo que tenía, la tuvieron que atender a ella también.

Al otro día de la denuncia yo me quedo en mi casa, no fui a trabajar porque no podía caminar. Yo quería seguir mi vida, recuperarme, sentía dolor porque nunca se comunicó conmigo desde ese día, nunca más.

El día jueves 25 yo estaba recostada y me entró un mensaje, a los minutos me llaman por teléfono y era Jorge Gil. Yo lo conocía por Mario porque había ido algunas veces a la casa. Atiendo y me dice: `Yo escuché una campana, ahora quiero escuchar la otra pero no por teléfono, mejor personalmente porque así puedo ver tu lenguaje corporal'. Para mí eso fue otro cachetazo, se estaban burlando de mí. Entonces le dije que fuera a  casa y al rato llegó. Él entró, me abrazó y me preguntó cómo estaba. Le dije: ¿querés que te muestre? y me saqué la ropa. Cuando me vio, dio un paso atrás, se tomó la cabeza y me dijo: 'Pero qué pelotudo'.

Me dijo que Mario le había contado y se quedó y estuvo charlando conmigo un rato largo. Ahí me dijo: 'Bueno acá hay tres opciones: una es que pague por pelotudo porque se equivocó, otra es que cada uno siga por su lado y se olvidan; y la tercera continúen la relación porque Mario quiere'. Él esperaba que yo respondiera y yo nada y él me seguía preguntando, estaba esperando una respuesta, venía decidido y todo el tiempo minimizaba lo que había pasado, para mí eran otros cachetones más. Se fue y antes me dijo: 'Bueno Fernanda pensalo porque Mario también se siente mal, yo puedo sentir el dolor de él'.

Yo estuve el resto del día ahí en casa, acostada porque no daba más entonces como a las 22.50 recibo un llamado de él y me decía que estaba abajo. Me dijo:'Abrime que tengo buenas noticias'. Yo nunca me imaginé qué buenas noticias podía traer, bajé a abrirle y cuando lo veo traía un sobre, él iba contento eufórico.

Cuando subimos me dice: 'Fernanda, esto te manda Mario' y me puso ahí el sobre con el dinero y los pasajes. Yo le dije: ¿pero vos me estás cargando?

Él me estaba trayendo eso, con el dolor que yo sentía, no solo el físico sino el que emocional y él traía pasajes para irme de viaje ¿A dónde me iba a ir de viaje?

Yo no le iba a devolver nada porque cuando vi eso pensé que me iban a hacer una cama. En el estado que estaba encima tenía que estar lúcida para eso. Yo le dije que me los dejara que yo se los devolvía después pero no los quería. Cuando le aclaré eso me dijo que estaban con los abogados tratando de ayudarlo a Mario. Que querían que yo hiciera unas cosas que hablara con ellos. Ahí le llamaron a Juan Pablo Ortega y me lo pasó.

Juan Pablo Ortega me habló y me dijo: 'Mirá Fernanda ya Mario está destruido con todo esto, por lo menos quiere salvar su imagen social'.

No solo el mío, los nuestros y yo sentí mucha tristeza. Yo no se los iba a devolver porque cuando ya vi todo eso dije "no, me van a hacer una cama". En el estado que estaba encima tenía que estar lúcida.

Después el tipo dice "ay no sé, ella se los quedó y esa plata". Le digo dejámelos, después se los entrego pero yo le dije que no los quería. Juan Pablo quería que yo cambiara la declaración, el principio y que dijera que yo empecé con la agresión".

Según el relato de la víctima, Ortega insistió para que presentaran un escrito con ese cambio e, inclusive, trató de amedrentarla diciéndole que la prensa "algo sabía" y que todo "iba a saltar por algún lado".

¿CÓMO SIGUE LA CAUSA AHORA?

La defensa de Ortega y Gil, plantea que como eran amigos de Parisí no existió encubrimiento. Para el abogado de Fernanda, Reinaldo Bedini, esto es bastante cuestionable porque "no es que se ocultaron pruebas o se actuó sobre las pruebas, actuaron sobre la persona, sobre la víctima".

Como argumento de los abogados que los representan, Fernando Castro, Nasser Uzair y Marcelo Fernández, el vínculo cercano entre los implicados de "amigos íntimos" representa una excepción para ser acusados por el delito que la Fiscalía les achaca, a través de la fiscal Claudia Salica.

Para ello solicitaron una serie de testimoniales como prueba del argumento legal que sostienen, por lo que el juez Parrón resolvió un cuarto intermedio hasta el lunes que viene para analizar las pruebas requeridas, a pedido del Ministerio Público, que también pretende incluir otros elementos.

Fuente: Tiempo de San Juan. Programa Paren las Rotativas.-